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Guzmán Bravo Enrique.
Pierre Fauchard
Rev Mex Odon Clín 2006; 1(4)  : 15

Completo
 

Pierre Fauchard nació en Bretaña en 1678. Después de ser formado como cirujano militar, se instaló en París en 1729 y permaneció ahí hasta su muerte, en 1761. En 1723 completó su obra magna Le chirurgien dentiste ou traité des dents (El cirujano dentista o tratado sobre los dientes), la cual no fue publicada sino hasta cinco años más tarde.

Hacia 1746 salió una segunda edición que incluía más material y mejores ilustraciones que la primera. Le chirurgien dentiste, con sus 863 páginas en dos pequeños volúmenes, fue el libro más importante en odontología aparecido hasta esa fecha y resultó toda una autoridad en su campo durante el siguiente siglo. Publicado en edición alemana en 1733, tuvo una edición inglesa hasta 1946, cuando el gran historiador de la odontología Hilian Lindsay concluyó su traducción.

En la época de Fauchard era costumbre que los profesionales de cualquiera de las artes terapéuticas guardaran celosamente sus conocimientos y habilidades. Pero Fauchard, despreciando esto y aunque ello significara el detrimento de sus propias ganancias, hizo públicos sus métodos.

En su gran libro cubrió el campo completo de la odontología y muchas de las ideas y procedimientos que aconsejó o describió siguen vigentes hoy en día. Fauchard trató la anatomía y la morfología dental, además de las anomalías de los dientes. Disertó sobre la caries dental, sus causas y prevención, y rechazó la teoría del gusano dental; argumentó que él no había visto nunca tales gusanos y creía más bien que la caries era el resultado de un desequilibrio humoral.

Fauchard investigó con gran detalle la patología oral, citando numerosas historias clínicas y el tratamiento que había recomendado. Los problemas de la dentición le interesaron de gran manera y subrayó la importancia de retener los dientes caducos hasta que llega el momento en que se caen. Habló de la reimplantación de dientes arrancados y del trasplante de dientes de un individuo a otro, anticipándose en cerca de cuarenta años al trabajo de John Junter. También utilizó la técnica del empaste de una muela con su posterior relleno de la cavidad con plomo y zinc. Dedicó especial atención a la odontología protésica y describió cómo construir puentes individuales además de prótesis parciales y completas. Aconsejó usar para las prótesis tanto dientes humanos como dientes tallados de marfil y diseñó métodos para retener en su sitio dentaduras superiores e inferiores, uniéndolas mediante láminas de acero o muelles en espiral.

Fauchard también construyó tres prótesis sin muelles sujetadas por la presión atmosférica, pero falló al no apreciar en todo su valor este principio de retención que mantiene las prótesis en su sitio durante su uso. No continuó con el estudio de este fenómeno, lo que habría sido un paso monumental hacia delante. Sin embargo, su trabajo como pionero en colorear y esmaltar las bases de las dentaduras para simular las encías naturales inspiró a los que le siguieron en la confección de prótesis postizas que parecieran más reales y fueran cómodas de llevar.

La comprensión de Fauchard respecto a las enfermedades periodentales fue muy avanzada para su tiempo. Creía que para prevenir las enfermedades gingivales era conveniente el raspado de los dientes y el desbridamiento de las raíces. Partidario de la odontología preventiva, recomendaba el uso de enjuagues bucales como parte del cuidado diario. Ilustró su libro con excelentes dibujos de los instrumentos que diseñó, las prótesis fabricadas y de sus aparatos protésicos. Además, dotó al gabinete del dentista de una nueva dignidad y lo decoró, insistiendo en que el paciente, en vez de sentarse en el suelo con el dentista de pie junto a él, se sentase en un sillón que fuese sólido y firme, adecuado y confortable, cuyo respaldo debía de ser de pelo de caballo, o con una almohada blanda más o menos levantada, según la estatura del paciente.

Fauchard se hizo acreedor de gran fama y respeto durante su vida. Separó con eficacia la odontología del campo de la cirugía y, sobre todo, del oficio de los sacamuelas, equiparándola a una profesión independiente, con su campo debidamente circunscrito de deberes y servicios y su propio nombre. Fue Fauchard quien acuñó él término de cirujano dentista y cambió el rumbo de la odontología.


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